José Antonio Sha

Heilpraktiquer

La SALUD es un estado de equilibrio dinámico logrado mediante una conducta en armonía con las leyes de la naturaleza, con el Creador, con prójimos y semejantes. Supone algo más que no padecer alguna enfermedad. Además de nuestra conducta influyen decisivamente la herencia y muchos factores del entorno.

 

Nuestro concepto de salud viene condicionado por la imagen del ser humano que, consciente o inconscientemente, hayamos establecido. Hoy día predomina una imagen materialista, hedonista, individualista, consumista, etc.

 

Es evidente que todos tenemos un CUERPO FISICO. Lo podemos ver, pesar, medir, tocar...La anatomía y la fisiología lo estudian y describen con todo lujo de detalles. Más el cuerpo está vivo. Muchas tradiciones describen circuitos energéticos que lo recorren. Recordemos los meridianos de acupuntura, etc. Existe también un CUERPO SUTIL de energía vital que ínter- penetra al físico. La respiración y la ingesta de alimentos vivos, así como la influencia del sol, la luna, las estrellas, la tierra, el mar, etc. contribuyen a su mantenimiento y equilibrio.

 

El ser humano piensa, siente, actúa, recuerda, imagina, etc. Son atributos del ALMA. Desde que nacemos hasta que morimos gran cantidad de información y muchos programas mentales, afectivos, volitivos, la van configurando. El carácter, el temperamento y los rasgos de la personalidad constituyen sus atributos.

 

Más el hombre es capaz de decir YO. Tener conciencia de la conciencia. El pensamiento puede ser automático o consciente. Lo mismo el sentimiento y la acción. Podemos funcionar como autómatas o bien conscientemente. Podemos ser conscientes de nuestros procesos anímicos desde una instancia más profunda a la que Yüng llamo el Self y la tradición denomina ESPIRITU. Impulsos vocacionales, creativos, intuiciones, inspiraciones. La capacidad de AMAR, la FE, LA ESPERANZA, son atributos del espíritu.

 

El equilibrio dinámico entre el CUERPO FÍSICO, el CUERPO DE ENERGÍA VITAL, el ALMA y el ESPIRITU en interacción con la perístasis, es la SALUD.

 

Factores biológicos, energéticos, anímicos, espirituales, socioculturales, ecológicos, etc. entran en juego en ese milagro del equilibrio y la armonía que denominamos salud.

 

El hombre constituye una unidad indivisible. Hemos de tener en cuenta todos sus componentes a la hora de hablar de cualquier factor que interviene en su equilibrio. Así cuando hablamos de alimentación, por ejemplo, no debemos olvidarnos del cuerpo de energía vital, ni del alma ni del espíritu. Desde este punto de vista serán importantes las naranjas, cereales, etc. Pero no nos olvidaremos de las fuentes de energía vital ni de alimentar al alma y al espíritu. De modo que la Ciencia, el Arte y la Religión - entendida en su sentido etimológico de búsqueda consciente de la Unidad- serán aspectos a cultivar cada día.

 

Algunos naturistas dicen que el hombre es lo que come. No debemos olvidarnos de lo que respira, bebe, piensa, siente, cree, de cómo interacciona con sus prójimos y semejantes, etc

 

Mediante la Ciencia genuina capta el hombre lo espiritual que está detrás de toda materia y deduce las leyes que regulan su dinámica, leyes que sin duda tiene un autor. Tras cada sencillo átomo unas leyes precisas - las podemos expresar mediante ecuaciones - regulan su existencia en el tiempo y en el espacio. La verdadera Ciencia nos permite tener conocimientos profundos, aplicables por medio de la tecnología, en muy diferentes ámbitos. Cuando está en manos de sabios genuinos, y no de sabios ignorantes nos conduce por la senda del progreso que proporciona bienestar y ayuda a resolver muchos problemas.

 

Mediante el Arte, empleando para ello la intuición, la inspiración y la imaginación creadora, capta el ser humano facetas del mundo espiritual y trata de plasmarlas en la materia. Pintura, escultura, literatura, son sus expresiones.

 

La unión consciente de este doble movimiento es Religión en el sentido etimológico de "Religare". Ni materialismo ni espiritualidad desencarnada. Equilibrio entre lo material y espiritual, son los pies en la tierra. Búsqueda de la Unidad. Con el Creador, de uno mismo con uno mismo, con prójimos y semejantes, con todos los reinos de la naturaleza. Siguiendo las directrices que el Creador increado nos ha comunicado.

 

Estimo que para mantenerse en salud el cultivo de estos tres importantes aspectos, que nos invitan a la búsqueda sincera de la Verdad, la Belleza y el Bien, son de la máxima importancia.

 

Observar la vida, meditar sobre ella, sacar conclusiones, aplicarlas, es tarea de cada día. Ciencias como la sicología, la sociología etc. nos pueden ayudar mucho. La buena literatura, pintura, escultura, cine de buena calidad, etc. también. Así como la vivencia genuina de la Religión.

 

De la cuádruple estructura - fisiológica, energética, anímica, espiritual - que configura a un ser humano en dinámica interacción, no debemos atender a una de ellas, sino a todas. Tan nefastos son los biologismos, como los psicologismos, los planteamientos energéticos unilaterales, o los espiritualismos, a veces desencarnados.

 

Tanto en el mantenimiento de la salud como en su recuperación han de ser tenidos en cuenta todos los aspectos. Es fácil caer en el error de contemplar aspectos parciales. Así un terapeuta que se precio de serlo ha de tener una visión integral del ser humano, coherente y realista y estar preparado para abordar todos los aspectos de un modo responsable.

 

En las llamadas terapias complementarias, desde mi punto de vista, de lo que se trata es de potenciar la salud, el equilibrio, a todos los niveles, partiendo de un BALANCE DE SALUD, obtenido mediante los métodos que les son propios. Acompañar a la persona que confía en nosotros en su camino evolutivo para conseguir más salud y felicidad.

 

Desde este planteamiento considero que tiene gran importancia la problemática anímico-espiritual que presenta esa persona concreta Aspectos mentales, emocionales, volitivos que perturban su vida anímica. Las disfunciones energéticas y fisiológicas que le condicionan, así como alguna patología más ostensible. Una vez establecido el BALANDE DE SALUD se trata de que la persona se vea tan cual es y está, tome plena conciencia de su estado y se decida a realizar cambios en su modo de comportarse a todos los niveles.

 

La terapia consiste sobre todo en potenciar la salud. A ese interesante trabajo se le llama sanar. Parte de el consiste en caminar hacia la realización personal. Todo síntoma, toda enfermedad, es también un lenguaje que nos transmite un mensaje profundo, invitando al cambio, que hay que saber interpretar adecuadamente. El análisis sistemático de la biografía personal es una ayuda poderosa.

 

En el alma humana laten impulsos supra-conscientes. Es el influjo del espíritu, como han puesto de relieve Maxlow, Jüng, Groff, Assagioli, etc. Impulsos sub-conscientes procedentes de intensos deseos olvidados, de recuerdos, de vivencias pasadas, de compulsiones ignoradas. E impulsos inconscientes procedentes de la dinámica del cuerpo vivo que desea sobrevivir: instintos, pulsiones, etc. Hacer conscientes todos esos impulsos para que no nos condicionen es de la mayor importancia.

 

La sicología trans-personal, la psicología humanista, el Eneagrama, etc. son herramientas que unidas a la intuición y experiencia que debe reunir todo buen terapeuta, nos guiaran en la consecución de nuestra meta: la salud integral de nuestros prójimos y semejantes.

 

La búsqueda y el logro de un estado de salud integral no es tarea sencilla. Son muchos los condicionantes que nos influyen en la actual sociedad occidental.

 

En muchas ocasiones es necesario un cambio profundo en nuestra manera de pensar y sentir, en nuestra filosofía sobre la vida. Hemos de conseguir un equilibrio entre tener, ser y hacer. Si se hace un excesivo énfasis en el tener lo más probable es que se termine con estrés y aún con el llamado síndrome de "estar quemado". Si la primacía se establece sobre ser es posible descuidar el necesario tener. Si cargamos las tintas en hacer para tener, sin trabajar por ser podemos caer en lo mismo. Hacer para tener lo necesario y realizarnos a la vez como personas es la clave.

 

Eliminar de nuestra alma las compulsiones procedentes de las tres fuentes que hemos apuntado es tarea primordial De poco sirve practicar cada día técnicas de relajación si nuestra fuente de ansiedad, de nerviosismo, no conseguimos eliminarla.

 

Las diferentes compulsiones condicionan nuestras relaciones con prójimos y semejantes e incluso con nosotros mismos. Y estas son fundamentales a la hora de mantenernos con salud.

 

Realizar una tarea, un trabajo, acorde con nuestras actitudes y vocación es de la máxima importancia. Se debe desarrollar la fuerza de voluntad necesaria para poder conseguirlo. De lo contrario la frustración engendrará malestar, agresividad, estados neuróticos de la personalidad.

 

El terapeuta bien formado y responsable ha de hacer de espejo y de antorcha para que la persona pueda verse tal como es, se acepte, se ame, e inicie un camino evolutivo que le conduzca a ser todo lo que potencialmente puede llegar a ser.

 

En esta tarea es muy importante la empatía, la capacidad de generar mutua confianza y orientar para que recorra su camino hasta que la persona sane, tenga un buen nivel de salud.

 

Hemos de atender al cuerpo físico. Cuidar la alimentación, el ejercicio, el reposo, tener contacto con la naturaleza, etc. Más sabiendo que las causas - además de factores hereditarios - de lo que sucede en el cuerpo están en el nivel anímico-espiritual y en nuestro entorno socio-cultural-ecológico al cual hemos de adaptarnos de modo inteligente.

 

Es muy importante tomar conciencia de que en muchas ocasiones el retorno a la salud pasa por un cambio profundo en nuestra forma de pensar, sentir y actuar. Pero la mayoría de veces se puede apoderar una especie de sentimiento mágico que lleva a pensar en remedios milagrosos o en personas con "poderes especiales" los cuales nos vana devolver la salud sin ningún esfuerzo por nuestra parte.

 

Los complementos dietéticos, las plantas medicinales, los remedios homeopáticos, las agujas de acupuntura, las terapias manuales, la imposición de manos, etc. son ayudas. Desde mi punto de vista lo esencial es lo expresado en el párrafo anterior.

 

La salud es un bien precioso que no se puede comprar. Hay que merecerla. Y para ello se ha de vivir lo más en armonía posible con las Leyes de la Naturaleza y las del Creador.