DISFUNCION HIPOTIROIDEA

La glándula tiroidea está situada en la parte anterior del cuello; las hormonas de la glándula tiroides regulan el metabolismo de todas las células del organismo. Llamamos metabolismo a todos los procesos físicos y químicos del cuerpo que generan y usan energía, tales como:

• Digestión de alimentos.

• Eliminación de los deshechos a través de la orina y de las heces

• Respiración

• Circulación sanguínea

• Regulación de la temperatura

El hipotiroidismo es un trastorno en el que existe una deficiencia de hormona tiroidea en el organismo y se produce cuando la glándula tiroidea no secreta suficiente tiroxina (T4) y triyodotironina (T3). La T4 regula las funciones esenciales, como la frecuencia cardiaca, la digestión, el crecimiento físico y el desarrollo mental.

El hipotiroidismo y sus síntomas

El hipotiroidismo se manifiesta por debilidad, fatiga, hipersensibilidad al frío, hinchazón de la cara y miembros, palidez, abatimiento, tristeza, apatía, aumento de colesterol y triglicéridos, edemas debido a mala circulación, pérdida de la libido, sangrado menstrual intenso y ciclos menstruales cortos desde el último período al siguiente, disminución de la inteligencia, caída del cabello, piel seca, uñas quebradizas, depresión, rigidez en las articulaciones, estreñimiento, hipertensión, sobrepeso, detención de la nutrición y desarrollo.

La forma de vida en relación al hipotiroidismo

El hipotiroidismo, es entre tantas otras, una de las consideradas enfermedades de la época. Si bien al igual que el hipertiroidismo se refiere a una disfunción de la glándula tiroides, nos referimos a ella en particular por el hecho de ser hoy más común y ser, parentemente, padecida por un alto número de personas.

En las personas que se acercan a nuestras consultas es muy común que un porcentaje elevado estén con medicamentos, prescriptos en su mayoría, de por vida, para atenuar los síntomas de hipotiroidismo. Esto es preocupante y ha sido el motivo por el cual hemos decidido escribir al respecto.

Cuando una persona vive en constante desequilibrio, producto de una vida de exigencia, de estrés, desconectada de las fuentes primarias de la vida (agua, aire puro, tierra, sol), de sus sensaciones corporales, de su sexualidad, de sus vínculos amorosos, llevando adelante una tarea laboral no gratificante, que solo le implica recibir el sustento económico, es obvio que esto ha de generarle una disfunción, no sólo en la tiroides sino en todas sus glándulas y funciones corporales.

Si bien es cierto que los síntomas de hipotiroidismo se refieren a dolencias incómodas de sobrellevar y necesarias de abordar, las mediciones respecto a su irregularidad y a la cantidad de hormona tiroidea presente se ha hecho una constante en las consultas médicas, cuando en verdad los síntomas de hipotiroidismo pueden deberse a factores que tienen que ver con el desequilibrio general de la persona. Por otro lado es lógico que frente a una forma desequilibrada de vivir, la tiroides así como tantas otras funciones corporales, glándulas, órganos y el sistema nervioso, se encuentren en estado de fuerte desequilibrio. Si se midiera el estado de la glándula pineal o pituitaria o las suprarenales y otras, se encontrarían también disfunciones.

Preocupa ver que una persona a la que le cuesta bajar de peso ya sea debido a una mala alimentación, muy desordenada, a adicciones importantes (dulces, farináceos, gaseosas…), debido a una vida sedentaria, donde no existe casi el movimiento, debido a haberse armado una coraza de grasa para insensibilizarse y no estar en contacto con el mundo, con la vida, sea medicada de por vida, con el medicamento para el hipotiroidismo, alegando que la disfunción de la tiroides es la causa de su obesidad. Sucede lo mismo con una persona a la que se le cae el cabello o tiene sus uñas quebradizas, cuya causa podría ser una mala absorción de nutrientes, un mal funcionamiento hepático o intestinal y tantas otras irregularidades.

El médico al ver estos síntomas y con los análisis correspondientes diagnostica hipotiroidismo porque la medida del T3 y T4 no corresponde con los índices correctos.

Se prescribe de por vida la droga correspondiente, sin percibir que los síntomas que el paciente presenta y la baja de T3 y T4 forman parte de un cuadro general, de estrés, desvitalización, desenergetización, baja del sistema inmune, debido a una forma de vida errada, a una desconexión de la persona con las fuentes naturales de la vida y fundamentalmente con ella misma.

En ese marco la tiroides también actúa disfuncionalmente y la función del médico sería la de ayudar a la persona a encontrar su equilibrio psicofísico general, enseñándole a vivir, a comprender la importancia en el cambio de hábitos en general y en el motivo subyacente de la enfermedad, ayudando obviamente a regular la tiroides, pero no solo ella sino todo lo que implica vivir de una manera apacible.

Si esto ocurriera, no haría falta medicar de por vida, siendo que además estos medicamentos generan problemas hepáticos severos que impiden encontrar también el propio equilibrio.

Los médicos, en general actúan fragmentariamente, viendo solamente la disfunción de un órgano o glándula, sin percibir que el ser humano es una totalidad de sistemas, funciones, sentimientos, pensamientos, emociones. Esta totalidad implica, además la interconexión con el medio circundante. Por lo tanto no se puede resolver la enfermedad o el desequilibrio sin ver al individuo de forma holística.

Causas

La producción de hormona tiroidea por la glándula tiroides epende de muchos factores, mucho de los cuales, como hemos marcado anteriormente tienen que ver, fundamentalmente con el estilo de vida.

Las hormonas tiroideas están compuestas de Yodo y del aminoácido tirosina. Una carencia de Yodo lleva al desarrollo de bocio, una glándula tiroides aumentada. Una disminución del nivel de yodo en la dieta y en la sangre es la causa de que las células de la glándula tiroides alcancen un tamaño bastante grande debido a la estimulación de la glándula pituitaria.

A su vez la glándula pituitaria o hipófisis, cuya secreción está determinada por el fósforo, como elemento primordial, produce la congestión de la tiroides. La pituitaria despierta a su vez la función de la glándula pineal y la matriz. La pituitaria aumenta su actividad con el esfuerzo mental, llevando a su vez, sus propias vibraciones a despertar a la pineal.

Estas dos glándulas, la pineal y la pituitaria son antenas receptoras y emisoras de la vibración mental, por las que se emiten o reciben pensamientos positivos (constructivos) o negativos (destructivos). Por otro lado estas glándulas son los órganos donde se manifiestan las más elevadas operaciones intelectuales del ser humano, como ya intuyó Descartes, al decir que la pineal es el asiento del alma. La pineal está caracterizada por el clásico tercer ojo de los cíclopes mitológicos. (Curso de Medicina Natural, Dr. Eduardo Alfonso, Ed. Kier).

Según el mismo autor, el funcionamiento del sistema pineohipofisario (es decir glándulas pineal e hipófisis o pituitaria), está íntimamente ligada con la sexualidad. La glándula pineal es depresora de la función genital y la pituitaria y tiroides son estimulantes o activadoras de dichas funciones. Por lo tanto es necesario un cierto equilibrio en las secreciones de las glándulas (pineal, pituitaria, tiroides) para evitar las patologías sexuales que son hoy tan comunes, tales como la anulación total de la energía sexual o las perversiones sexuales y alteraciones de un orden natural en relación a la sexualidad.

Es decir, las irregularidades de las glándulas pituitaria y pineal, llevan a la irregularidad de la tiroides y es visto como el esfuerzo mental y la vibración de los pensamientos que emitimos, están directamente implicados en el funcionamiento de las glándulas nombradas, como así también la irregularidad de estas glándulas están relacionadas con comportamientos sexuales anormales (anulación o morbosidad).

Tratamiento a través de la alimentación

Desde el punto de vista de la alimentación, aquellos alimentos ricos en yodo pueden ayudar a regular la función de la tiroides. Si bien hoy en muchos lugares la sal común de mesa tiene agregado de yodo, la tasa de bocio sigue siendo elevada, porque también es cierto que existen muchos elementos que inhiben al yodo disponible en el organismo. Este mineral, al igual que tantos otros se ven inhibidos por la mala calidad de la sangre. Una sangre acidificada, por “la mala sangre”, intoxicada por la presencia de contaminantes, por la ingestión de alimentos contaminados acto que se tiene con todo tipo de contaminantes en general, más el estrés como forma de vida, hace que todos los minerales se vean disminuidos, incluido el yodo.

Para evitar la pérdida de yodo es necesario suprimir, carne roja y de aves, azúcar, café, té negro, hierba mate, alcohol, farináceos, bebidas con cola , ceso de grasas (productos lácteos como manteca, crema de leche, quesos duros y blandos), alimentos quimicalizados en general.

También existen los llamados alimentos bociógenos que es necesario evitar en caso de hipotiroidismo tales como: nabos, coles, mostaza, brotes de soja, cacahuetes, piñones y mijo. Si estos alimentos se cocinan pierden su actividad como bociógenos. Muchos de éstos son beneficiosos para la salud tales como los nabos, las coles, la soja y el mijo, por lo cual se recomienda cocinarlos para poder beneficiarse de sus poderes terapéuticos.

Alimentos ricos en yodo

Estos alimentos han de ser incorporados a la alimentación cotidiana más allá de padecer hipotiroidismo o no, son beneficiosos como preventivos y por dar esa cuota de minerales que todos necesitamos consumir para poder estar en un buen estado de salud. Como medida primaria es fundamental el reemplazo de la sal común de mesa por sal marina de buena calidad.

• Las bardanas son vegetales que contienen una alta cuota de yodo.

Además del pescado, las algas marinas son una fuente muy rica de yodo y su consumo debe formar parte de la ingesta diaria. Las algas marinas, ayudan a reducir la presión arterial y el colesterol. Son fuente fundamental de minerales: yodo, calcio, hierro, magnesio.

Regulan la temperatura del cuerpo, levantan el sistema inmunitario. Por su contenido en minerales, purifican el organismo y ayudan a disolver depósitos de grasa y mucosidades. Todas son ricas en yodo y entre ellas podemos nombrar:

• Alga Nori: Tiene más proteína que la carne vacuna, es rica en minerales especialmente: Calcio, Hierro y Yodo, reduce el colesterol y ayuda a eliminar depósitos grasos. Se tuesta a la llama de una hornalla, se la usa para ensaladas, cortada en cuadraditos, también se hace el sushi (ver receta).

. Algas Kelp. Con gran contenido en yodo –entre 1 al 2%-. Es el vegetal de más longitud del planeta. Contiene unos 24 minerales.

• Alga Agar-Agar: Ayuda a regular el tránsito intestinal, por lo que es adecuada en dietas de adelgazamiento, combate el estreñimiento. Se utiliza como espesante en gelatinas (Ver receta).

• Alga Wakame: Es la de más importante contenido de vitamina B y contiene grandes cantidades de Vit. A y C, tiene propiedades antibacterianas y se usa para purificar la sangre, mejora la función renal y hepática, estimula la producción de hormonas. Se la utiliza especialmente en sopas.

• Alga Hiziki: Tiene 14 veces más calcio que un volumen comparado de leche ó queso, favorece la dentadura y es muy recomendado para niños y madres gestantes, equilibra el sistema nervioso y reduce el azúcar en la sangre, también se utiliza en problemas circulatorios. Se la recomienda para consumir junto a verduras rehogadas, ensaladas o chop-suey.

• Alga Kombu: Regula la tiroides por su alto contenido en Yodo (adelgaza a las personas obesas y engorda a las demasiado delgadas), esta indicado en los procesos reumáticos y artríticos, efectiva para problemas de riñón e hipertensión, beneficia el cabello y la piel, neutraliza las flatulencias producidas por los porotos debido a su ácido glutámico. Se la utiliza en guisos de porotos, cocida en ensaladas con otros vegetales o en verduras al wok o chop-suey.

La avena, es un cereal que contiene yodo y se aconseja su consumo a personas con problemas de hipotiroidismo, contiene además mucha fibra, por lo cual ayuda en problemas de estreñimiento nción hormonal, tanto en hombres como en mujeres. Ayuda a bajar el colesterol. Tiene poderes antidepresivos y reduce la necesidad de nicotina. Da fuerza y vigor.

Otros nutrientes para regular la tiroides

El zinc, así como la vitamina E, y la vitamina A, colaboran en muchos procesos del organismo incluida la producción de la hormona tiroidea. Las vitaminas del complejo B, también son necesarias para el funcionamiento de la tiroides.

• Alimentos ricos en Zinc: Ostras, semillas de calabaza, nueces, cereales integrales, leche, yogur.

• Alimentos ricos en Vitamina E: semillas de girasol, almendras, germen de trigo, porotos de soja, arroz integral, trigo integral.

• Alimentos ricos en Vitamina A: zanahoria, espinaca, repollo rojo, perejil, damascos, batata.

• Alimentos ricos en Vitamina B: cereales integrales (trigo, arroz, avena, mijo, quínoa, amaranto, cebada, maíz), algas, levadura de cerveza.

Todos estos alimentos no solamente deben ser ingeridos a modo de curación sino como un aporte de nutrientes y beneficios fundamentales para un buen estado de salud.

El ejercicio

Es fundamental para el correcto funcionamiento de la glándula tiroides. Nos ayuda a mejorar todo el metabolismo y a que nuestro sistema cardiovascular funcione de forma optima. El ser humano no es sólo cerebro y aparato digestivo. Tenemos músculos que hay que hacer trabajar. Cada día debemos hacer ejercicio. Mejor en contacto con la naturaleza.

La imposibilidad de comunicación

Según la parte del cuerpo donde se manifiesta la disfunción podemos hacer la lectura acerca de lo que nos está expresando dicha disfunción y qué necesitamos comprender para generar un cambio. La zona de la garganta es el lugar, el espacio físico, desde donde expresamos nuestra forma de ver la vida, mediante el habla, aciones, consideraciones acerca de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.

Hoy uno de los problemas claves que existen en la humanidad es la falta de comunicación, se vive tan agobiado , tan ensimismado, tan adentro cada uno de su propio mundo, que no hay tiempo, ni interés, ni energía, para expresar y conectarse profundamente con los otros y el afuera en general. Esta incomunicación mucho tiene que ver con la afección de la glándula tiroidea.

Comunicarse, no significa sólo sacar afuera lo que se piensa, o la opinión que se tiene acerca de las cosas, comunicarse significa, relacionarse, compartir, cuidar, ayudar, poder expresarle a otro el sentir profundo de uno. Comunicarse es también conectarse profundamente con uno mismo, no estar disperso, alejado de las propias sensaciones y vivencias, comunicarse es darse cuenta del sentir, ser veraz con uno mismo y poder actuar en consecuencia.

La incomunicación que se vive, es debida a que, primariamente nadie, en general, es muy consciente de sus propias sensaciones y sentir, algunos pueden creer que sí son conscientes, pero tal vez no se dan cuenta de la raíz de su sentir, con lo cual es casi imposible poder expresar esto al otro, verlo, interesarse.

Esta actitud de incomunicación se va acentuando cada vez más en uno mismo al punto que se reprime, se niega y hasta se oculta el sentir verdadero y se anula, en consecuencia, la posibilidad de expresarlo.

La forma más a mano que tenemos de sacar nuestra verdad es a través de la voz, el hecho de contener esta posibilidad bloquea la zona de la garganta y todos los órganos aledaños se ven afectados, el hipotiroidismo tiene que ver con estos hechos.

También ocurre que sabemos bien lo que nos pasa y sentimos pero no nos animamos a decirlo y entonces por dejar de decir lo que uno cree que es verdadero, también podemos bloquear la energía de dicha zona.

No se trata tampoco, de decir a toda costa o sacar y comunicar lo que uno siente en forma agresiva, irónica, con enojo, protestando, demandando, criticando. Esto genera el mismo bloqueo energético.

Muchas personas temen expresar su voluntad u opinión por miedo a ser juzgadas, por inseguridad, generando violencia en sí mismas al reprimir y también hacia fuera porque el que calla, el que no trasmite, genera conflicto en sus vínculos afectivos. Otras no pueden sacar sus opiniones y formas de ver la vida si no es con violencia, con lo cual también se agreden a sí mismas.

Las posibilidades de autocuración

Es claro que una vida donde la alimentación es artificial, deficitaria en cuanto a nutrientes, producto de la ingesta de alimentos quimicalizados y alimentos excitantes del sistema nervioso (café, té negro, hierba mate, azúcar, carne, gaseosas), dónde la persona no toma conciencia de sus emociones y sentimientos profundos, dónde el trabajo es una exigencia, dónde no hay una sexualidad plena, dónde el ser mujer o varón está desdibujado, dónde los vínculos primarios, con padres o hijos, o pareja, están en conflicto, dónde no hay una visión acerca del ser parte de una trama, de una red humana, de vida interconectada con todo el Universo, sabiendo que cada uno forma un eslabón fundamental, para generar el orden social, comunitario, planetario, una vida sin todo esto, va a tener muchos desequilibrios, no solo de la tiroides.

Para resolver el funcionamiento de esta glándula, es necesario empezar por generar pequeños cambios, cambios de hábitos de vida, espacios de tiempo para comprender, para cambiar fundamentalmente la alimentación, mover el cuerpo, darse espacios para observar las sensaciones corporales, conectarse con los elementos de la naturaleza, darse espacios para comprender los conflictos vinculares y mirarlos descarnadamente, sin negarlos o minimizarlos, sino ver los propios conflictos amorosamente, ver la capacidad de comunicación que se tiene, sentirse uno mismo más primario, más parte de la naturaleza, desarrollando la sensualidad.

Si todo eso fuera ocurriendo en uno, sin exigencia pero sí entendiendo que es en esa dirección hacia dónde uno va, todas las glándulas se irían equilibrando, los órganos del cuerpo también y no habría necesidad de ingerir medicamentos.

El equilibrio general adviene cuando la mente se va equilibrando y eso los médicos no lo enseñan, solo muy pocos. Es más los médicos prescriben los medicamentos de por vida y les infunden a sus pacientes que deben consumirlos a riesgo de la muerte, nadie enseña a vivir, cuando sabemos, justamente, que no existe curación posible sin aprender a vivir.

No se trata de dejar la medicación porque sí, sino producto de ir generando el cambio. Si no se está dispuesto a generar cambios, la pastilla cumplirá, tal vez, alguna función. También se trata de dudar cuando a uno le prescriben de por vida un medicamento, en este caso para regular el hipotiroidismo. Si así fuera, preguntarse el origen del desequilibrio y buscar formas alternativas que permitan mejorar la condición psicofísica en general.

No nos educan en la salud, sino justamente en lo contrario, en la enfermedad, en buscar el medicamento apropiado, en resignarse de por vida a tal o cual pastilla que regula lo irregular y también a resignar la cantidad de contraindicaciones que cada medicamento tiene, tal como figura en los prospectos. Es común escuchar a gente conversando sobre la nueva aparición de tal o cual medicamento que “YA” mágicamente hace desaparecer el síntoma, como si se tratara de un objeto de consumo.

En la era del consumo, es lo mismo un medicamento que la nueva marca de automóvil o la zapatilla Nike. Hay medicamentos que están de moda y son consumidos por cantidades de personas (los que aportan T3 y T4, los ansiolíticos, los antihipertensivos, los que combaten la hipercolesterolemia…), y nadie percibe que esa supuesta moda está relacionada con los arreglos que los laboratorios medicinales tienen con los médicos. Cuantos más medicamentos venden mayores premios reciben. Y una persona que los consume, sin cuestionar, sin investigar es cómplice de este mercantilismo y corrupción.

Salir de este peligroso intercambio entre laboratorios medicinales, médicos y pacientes es empezar a hacerse cargo de uno mismo, de su propia vida.

Hacerse cargo de uno mismo

La inmadurez a la que hoy se ve sometida la sociedad y la comunidad global en general tiene que ver con la incapacidad que tenemos hoy todos los seres humanos de hacernos cargo de nuestra vida, llámese a ello enfermedad, educación, vínculos.

En general hacemos responsables a otros o a la vida de nuestras irregularidades y de las cosas que nos pasan.

La inmadurez es la incapacidad de hacerse cargo, de responsabilizarse de uno mismo.

La salud no depende de los médicos ni de las pastillas, es el saber vivir el que permite que advenga un estado de vitalidad, de energía, de amor por la vida. En general se niega la realidad, no hay mucha fortaleza para encarar “lo que es”. Hay una suerte de escepticismo en todos, como de anestesiamiento, falta de receptividad.

La mayoría de las personas leen, escuchan, miran algo relacionado con mejorar la calidad de sus vidas, a lo que dicen: “¡Qué interesante!” y sin embargo no cambian, luego sigue todo igual.

Hace falta energía para cambiar, para poder ir de un lugar a otro, de un estado a otro estado.

El inconsciente colectivo existe, uno es el mundo y el mundo es uno. Es real que la mayoría de las personas están ciertamente mecanizadas, robotizadas, hacen lo que les dicen, frente a su salud y frente al trabajo, está la comodidad en el que otro decida por uno y entonces uno se pliega al proyecto del otro, llámese al otro, médico, jefe, socio, pareja, amigo, terapeuta.

Así funciona la mayoría y este sentimiento es muy fuerte y es el que marca el estado actual de la salud, la educación y las instituciones del mundo en el que vivimos.

Así es que lo que la mayoría hace es lo que uno termina haciendo, por comodidad, por indolencia, por no ser distinto.

Posibilidades de cambio

Pero el equilibrio en el mundo entero está también dado por las minorías, que ponen el énfasis en otros aspectos de la vida, a esas minorías que mantienen el equilibrio general es a quiénes debemos plegarnos. Hay médicos que trabajan en pos de una verdadera salud, comprendiendo que es enseñando a vivir de una forma respetuosa por todo lo existente y por uno mismo, como se previene y se curan las enfermedades, hay escuelas en el mundo que bregan por una nueva educación que pone el énfasis en la libertad del individuo, en la posibilidad que los seres tienen de florecer en la bondad, en su descondicionamiento, en el respeto por la vida, por el medio ambiente, por la biodiversidad en toda sus manifestaciones .

Con esto queremos decir que es posible salir de la corriente colectiva mecanicista en el que me enfermo y entonces recurro a la pastilla mágica, que termina no siendo tan mágica y que existe la posibilidad de vivir armónicamente a partir de considerar otros aspectos y valores en la vida. Convengamos que la búsqueda de placer, la necesidad de gratificarnos con la comida, con la industria del entretenimiento, con trabajar por demás, con la posesión de objetos, es uno de los motivos que nos llevan al desequilibrio y a la enfermedad. Es importante preguntarse: ¿Porqué uno busca tanto el placer?

El cambio de paradigmas, de valores, el cuestionamiento al orden establecido, el poder salir de la corriente colectiva, es uno de los factores que han de permitir poder vivir de otra manera y convivir con nuestros malestares, ayudándonos a prevenirlos y resolverlos, a partir de la sabiduría de la naturaleza y el conocimiento de sus propias leyes, cuidándonos y cuidando todo lo que está cerca de uno.

En el libro de Fritjof Capra: “Las conexiones ocultas”, Editorial Anagrama, hay un párrafo acerca de lo que dijo David Susuki en la mesa redonda, en la conferencia “Tecnología y Globalización”, en Nueva York, en el año 2001, que expresa de alguna manera lo antedicho: “Familia, amigos, comunidad, éstas son la fuentes del amor y la alegría más grande que podamos experimentar como humanos. Visitamos a los familiares, mantenemos el contacto con nuestros profesores preferidos, compartimos e intercambiamos cumplidos con nuestros amigos. Nos implicamos en proyectos difíciles para ayudar a otras personas, salvamos ranas o protegemos bosques y al hacerlo descubrimos inmensas satisfacciones. Encontramos plenitud espiritual en la naturaleza o ayudando a otros. Ninguno de esos placeres necesita el consumo material de los bienes de la Tierra y, sin embargo, cada uno de ellos es profundamente gratificante. Se trata de placeres complejos, que nos acercan mucho más a la verdadera felicidad que los placeres simples, como tomarse una bebida de cola o el monovolumen más moderno.

José Antonio Sha

Heilpraktiquer